Un clásico básico
Amigos, amigas, lectores todos del Recreo, quiero confesaros que me he enamorado del agente Cooper. Es elegante, es brillante, es guapo y su adoración por las cosas sencillas, como los pastelitos de cerezas, no le impide concentrarse y resolver uno de los casos más escabrosos de la historia de las series de televisión: el brutal asesinato de Laura Palmer.
Y ustedes dirán, pero Nai tía, Twin Peaks es una serie muy vieja, vivimos en la era de Prison Break, Heroes, Lost... El asunto del pequeño pueblo al sur de la frontera con Canadá está ya superado! Pero yo os diré, no queridos, estáis muy equivocados, la intriga, la inquietud y el grado de misterio que rodea a esta serie todavía pone los pelos de punta. Eso por no hablar de la banda sonora del maestro Angelo Badalamenti, solo escucharla me transporta a un mundo de ensueño y surrealismo absoluto.
Pero vamos, que a mi el asunto que me ocupa es el señor Cooper, porque es tan singular con su tupé engominado, su gabardina hasta los tobillos, esa elegancia, ese rictus que se relaja ante el olor de un buen café… hmmm, le adoro. No sólo es inteligente, también es educado y además es que es un tío que sabe poner a la gente en su sitio, y eso en Twin Peaks es super chungo, porque en ese pueblo están todos enajenados perdidos por el mal.
Ni lo oscuro del caso, ni la claustrofobia del lugar, ni sus propias pesadillas con enanos diabólicos que hablan a revés confunden a mi héroe. Me encataría desayunar con él en la cafetería del pueblo taaan kitsch y hablar de los misterios de la vida, del complejo comportamiento humano, del amor...
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Sonando Songs of Love de Divine Comedy
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Y ustedes dirán, pero Nai tía, Twin Peaks es una serie muy vieja, vivimos en la era de Prison Break, Heroes, Lost... El asunto del pequeño pueblo al sur de la frontera con Canadá está ya superado! Pero yo os diré, no queridos, estáis muy equivocados, la intriga, la inquietud y el grado de misterio que rodea a esta serie todavía pone los pelos de punta. Eso por no hablar de la banda sonora del maestro Angelo Badalamenti, solo escucharla me transporta a un mundo de ensueño y surrealismo absoluto.
Pero vamos, que a mi el asunto que me ocupa es el señor Cooper, porque es tan singular con su tupé engominado, su gabardina hasta los tobillos, esa elegancia, ese rictus que se relaja ante el olor de un buen café… hmmm, le adoro. No sólo es inteligente, también es educado y además es que es un tío que sabe poner a la gente en su sitio, y eso en Twin Peaks es super chungo, porque en ese pueblo están todos enajenados perdidos por el mal.
Ni lo oscuro del caso, ni la claustrofobia del lugar, ni sus propias pesadillas con enanos diabólicos que hablan a revés confunden a mi héroe. Me encataría desayunar con él en la cafetería del pueblo taaan kitsch y hablar de los misterios de la vida, del complejo comportamiento humano, del amor...
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Sonando Songs of Love de Divine Comedy
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